No sé, me dieron ganas de compartir lo que pienso y vivo o dejo de vivir. También creo que estoy buscando dejar una prueba de qué he pasado, para no olvidar, ni arrepentirme de futuras decisiones y cambios que ocurrirán en un futuro inmediato.
Comencé una etapa de rutina en pos de progreso, a la espera de un montón de condiciones para empezar una nueva vida que nunca llega. Ligada a gente que realmente no me hace bien y operan más bien como un ancla. El debate pasa por irse o quedarse, esa es la gran cuestión. Volver a un punto de partida, que dejé dos años atrás no con poco esfuerzo para ser libre es la opción más evidente. La vivencia actual es salvar y esperar, callar y esperar, pasar el tiempo y esperar, esperar, esperar, esperar. Esperar al menos un año más en la misma situación que no tolero desde hace dos años. Un anillo que me quema el dedo, un corazón que pide a gritos ser liberado. En el medio, yo. Yo y mi conciencia, sabiendo que cualquier decisión que tome, implicará un cambio radical, y sin retorno. No es poca presión no tener margen de error. El día a día es ridículo, hay tan poco que perder, y una completa incertidumbre con què se puede ganar.
¿Adónde quiero llegar?
Esta estúpida impotencia de haber pasado el cuarto de siglo y seguir sin saber qué quiero, francamente me agobia.
sábado, 29 de mayo de 2004
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario