sábado, 11 de septiembre de 2004

Delirio

Siento que cruce una línea, dos. La línea de la cordura y la de la vida. Pareciera ser la primera vez que todo tiene sentido, todo encaja perfectamente. No siento más odios, ni rencores, muchas cosas dejaron de ser importantes, otras simplemente dejaron de importarme y tengo una especie de paz. Como que quiero muchas cosas, me importa gente, quiero, quíse, se que hay quienes me quieren. Tuve mis aciertos, mis errores, mis señores cagadones, mis hazañas, de todo un poco. No fui madre, ni quiero serlo, me parece una responsabilidad y no quiero perder las alas, y que una criaturita sea la nueva dueña de mi vida.

Hubo cosas buenas.

No sé si es un poco de tristeza, pero escencialmente es un cansancio un agotamiento interno y la sensación de ahogo, un nudo en la panza, como que el cuerpo está triste, y de pronto, te largas a llorar como un crío sin motivo, de ninguna índole, y te da risa y bronca y pena y a la vez, no te importa.

Se me fueron las ganas de todo. Siento que terminé de perder lo que me quedaba de fe, no tengo más miedo al infierno ni nada de eso, duermo tranquila.
Me mandé mis cagadas, como todo el mundo, pero también híce cosas buenas. He pedido los perdones que valían la pena ser pedidos, los otros los exterminé de mi vida, y a todo eso, lo estoy dejando restar en calma. La infancia, la no infancia, Atilio, todos esos, la familia, los ex amigos. Y resigno todo lo que podría haber venido, probablemente mucho bueno, y también de lo otro.
No quiero volver a llorar, no quiero volver a sentir este tipo de tristeza, este dolor adentro. Acostarme y desear no volver a despertarme, que se terminara todo en ese momento.

Lo peor es saber, darme cuenta que siempre me sentí así en mayor o menor medida. Y todo el mundo me decía, pero no, tenes que vivir, marta, tenes que vivir, ponete en positivo, la buena onda, te hicieron un trabajo, la lechiguana, etc. y yo como una boluda los escuchaba y les hacía caso o me daba culpa o miedo.

Cuando tenía 8 le rezaba a Dios para que me lleve al cielo con él. Sigo esperando...

Los médicos ahora, me dicen que mi manera de sentir es la clara descripción de una depresión muy profunda con tendencia al suicidio. Sí, la verdad que lo único que me consuela a sobrellevar estos días, es pensar que no tengo que vivir por nadie y que mi vida es mía, y la dejo de vivir cuando quiero. Me da miedo el sufrir mientras...Pero me sienta lista, me entusiasma pensar que se termine.

Me deprime esperar, no quiero más, lo transitorio, la paciencia, la rutina, nada tiene sentido en on mode.
Me pregunto cómo llevarlo a cabo, cuántos intentos más frustrados voy a tener??? es un quemo. Pero tiene que haber una manera, y sigo tratando de "curarme" mientras busco la manera más amena de morirme.

No quiero seguir luchando este sentimiento, por qué vivir si quiero morirme? No entiendo, no encuentro un motivo válido, una razón, una excusa... Igual a la larga me voy a morir, qué diferencia?

Ninguna.

No hay comentarios.: