jueves, 20 de abril de 2006

Bicicletas y corazones rotos

No sé bien qué decirte.
Hay tanto para decir y nada al mismo tiempo.

Si todo lo que me dijíste en esa cafetería fue cierto, una parte de mí siente celos de vos, de tus sentimientos, mientras la otra parte siente pena.

Una vez, hace años, sentí así, y fue lo más fuerte que sentí por alguien. Hubo distancia geográfica, hubo locas coincidencias de la vida, que vuelven loco porque te hacen sentir que había sido destinado, pero nunca termina de suceder.

Pasaron algunos años, y cuando nos reencontramos en Buenos Aires no sentí nada. Todos los sentimientos por la persona que había conocido años atrás estaban ahí, pero no senti nada por esta persona que tenía en frente. Lo sentí otro, y la persona que yo amé se había ido para siempre.

Entonces, no voy a hacer lo que el trató de hacer por mí, con verdades que no duelan. Prendiendo velitas en la ventana.
Me dió pedacitos de verdades, que mantuvieron mis ilusiones … me decía “no pienso en vos ni la mitad de lo que vos pensas en mí” pero después me recordaba en París, o me escribía que pensaba en mí. Entonces yo mantenía mis ilusiones. Un desperdicio. No había nada, ni nadie por quién esperar.

Las partes que fueron verdades de lo que él dijo dolieron, y lo que te estoy diciendo va a doler más tal vez, pero a la larga, creo que es lo mejor.
La verdad puede ser una perra, y yo también.

Sabés, no encontré mis respuestas en Europa, ni en Argentina. Parece que ciertas cosas no tienen respuesta.
Es difícil de explicar, tendría que haberte dicho más de mi vida, de mí, en fin, es un poco tarde para eso.

El punto es, espero que hayas encontrado lo que buscabas. Yo no. Espero que seas felíz. Yo no lo soy.
Ojalá que sientas amor y no por mí, porque yo no tengo amor para dar.

Hubo atracción, hubo muchas cosas y no tuve lo que hay que tener para decirte lo que te estoy diciendo ahora. No quíse jugar con tus sentimientos y entonces dejé de escribirte. Dijiste que si no respondía, lo tomarías como un adios. Hoy vi tu email y me alegró “verte” pero no es justo. Es solo por mí egoísmo, no es por vos.

No te dije mentiras, pero podria haberte dicho algunas verdades que probablemente hubieran cambiado algunas cosas. Por eso, te pido perdón.

Hay cosas mías que son como vos las conocíste, pero también hay otras llenas de oscuridad, de mucha locura tambien.

No creo en el cielo, y si hay un infierno, bueno, creo que ya estamos ahí. No creo en reencarnación. No creo en nada en realidad.

No creo que pertenezco aca, creo que mi existencia es una especie de error, un gran “no debía haber sucedido”. Pero nací y ya está, me queda morirme o, matarme para cambiar eso.

En retrospectiva, no hay nada que nadie se hubiera perdido si yo nunca hubiera estado en este mundo. Algunas vidas tal vez hubieran tenido mejor estrella, la de mi madre seguramente…

Pero hoy, acá, hay afectos que me atan … No quiero herir a la gente que se preocupa por mí, pero así es la vida y la vida sigue.
No quiero pensarte como uno más de ellos.
Probablemente ni te enteraras, y así es mejor.

Fuíste especial, y te recuerdo, pero no hay nada de qué ilusionarse entre nosotros porque no nos vamos a ver nuevamente.
No sé qué podría haber sido, pero sé que nada va a ser. Te conservo en mi memoria, pero sos un recuerdo, y sólo eso.

Así como leés, no hay nada de que ilusionarse conmigo.
Te deseo lo mejor, deseo que seas felíz y que te habras y dejes ir, así sos libre de recibir lo que la vida te debe tener esperando en algún otro lugar.

Perdón si te creé falsas espectativas.
Perdón si te lastimé.
Perdón si te usé para alimentarme.
Lamento que me hayas conocido, y te pido perdón también por haber contribuído a que nos conociéramos.

Más o menos, creo que estas son las cosás mas imporantes que tenías que saber. No espero una respuesta a este email, pero sentía que te debía una explicación.

Conservo tu "O" y te la puedo envíar por correo, si me pasas una dirección postal. Me solía arrepentir de no haberte dado algo mío para que me recuerdes, pero ahora me alegra. Todo pasa por algo.

Por favor, no conserves ninguna espectativa conmigo. Acá no hay nada, no estoy ni siquiera por mí.

Sé bueno con vos mismo, al final de la línea, es lo único que cuenta.
Adiós.

No hay comentarios.: