viernes, 16 de julio de 2004

La pastillita de la felicidad

Se caía de maduro que tengo depresión (la clínica) y desde años, de familia y de todo, que vengo lidiando con ella. Las delicias del progreso y la vida en este "primer mundo" hacen que para tener cobertura médica tenes que tener un trabajo que te pague bien o más que bien - a menos que caigas en Starbucks que es como trabajar en Mc Donalds- además del empleador que la provea, te cuesta unos 50 dólares de tu bolsillo por mes, más los copagos de las visitas al médico, más copagos de tu medicación - si es el caso.
Believe it or not, salteé todos esos obstáculos y logré ir a mi primer consulta médica esta mañana. Me encantaría hacerme un chequeo completo pero la mayor urgencia era la salud (o enfermedad) mental.

Y sí, fui al médico, hablamos por una hora, fumamos opium y luego me hízo el amor salvajemente en el consultorio. Broma. Pero lo cierto es que sí hablé por una hora, sí me cayeron un par de lágrimas, de esas que haces fuerza para que se queden, pero se quieren ir igual. Típica: no me siento bien, hace mucho que no soy felíz, pasé por muchísimas situaciones estresantes, me siento así, me siento asá, que patatín que patatero... y me pregunta: "piensa o ha pensado en suicidio?" Le tendría que haber dicho "y más bien, ¿a vos qué te parece?", pero no sé si por verguenza (con diéresis) o educación le dije que a veces, pero que más bien me perseguía la idea de no vivir, de morirme, en lugar de matarme. La idea de morirme en forma casi inmediata era la idea que más me seducía, en lugar de provocarlo yo, con los riesgos que el fracasar, o seguir viva, implica.

Cuestión que tengo que ver a Larry (mi nuevo doctor y de aquí en más compañero de aventura) una vez por semana, para que me controle la medicación, porque ahora sí, soy tan americana como cualquier otro americano, aunque no tenga ciudadanía: Ahora tengo la pastillita de la felicidad... I'm on Prozac, baby!!!
Y me lo tomo con risa, por no llorar, porque motivos para llorar me sobran, pero para reírme faltan, así que mejor que muero de la risa.

Me advirtió que por las próximas tres semanas, voy a disfrutar de los efectos secundarios, como nauseas, dolor de cabeza, cansancio, mareos, sueño y una variada gama de placeres por el estilo, además pérdida o disminución de la la líbido. Este último punto, me da curiosidad, porque hasta ahora, nunca, por más deprimida o suicida que haya estado, nunca perdí el apetito sexual. De hecho se transforma en una especie de obsesión mezclada con dependencia. Necesito, ya,ya,ya, más y sin parar. Larry dijo que aunque atípico es normal, porque te hace sentir bien, al menos durante...

Larry también me advirtió que podía alterar mi sueño o darme excesos de energía, hiper, hiper, hiper crazy. Espero que no me de hiper pensamientos, ese es uno de los principales motivos por lo que julianeo cuando estoy down.

Desde ya, qué voy a hacer en Octubre, con PR y en lo sucesivo, carrera, profesión, trabajo, estudio, viajes, domicilio.... no tengo idea y medio que está en stand by (stand by y medio). Sigo ahorrando, como siempre. Y mi estado civil a esta altura es lo de menos, al menos hoy. Mientras este viva puedo decidir. Ahora desde el punto de vista "matarme, morirme", el marido es lo de menos... en ese caso mato dos pájaron de un tiro. "Estoy letal con el humor negro, estoy."

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